Il devient insupportable de devoir en permanence célébrer la nécessaire mutation de tout ce qui semble « figé », c’est-à-dire vivant dans une échelle temporelle autre que celle des « années de chien », selon l’expression employée par un informaticien pour l’échelle des changements technologiques (une année pour sept). Les luttes actuelles sont  donc nécessaires. Mais  l’anticipation des destructions, anticipation nécessaire à la mobilisation, nous amène parfois à considérer comme condamnés les environnements et les dynamiques quotidiennes menacées et donc à les frapper d’insignifiance. Pourquoi perdre du temps au soin et à l’attention quotidienne pour ce qui est bien vécu ici et maintenant puisqu’il faut s’occuper à plein temps de combattre les tendances de destruction ?  Si nous raisonnons ainsi, nous sommes déjà morts. Selon moi, la lutte et la critique n’ont d’intérêt que s’ils s’accompagnent de l’effort constant pour compter précisément avec tel lieu, tel équipe, telle configuration, telle personne et leur donner sans cesse la même densité et la même réalité expérientielle et discursive que ce  contre quoi nous luttons.

Mais comment parvenir à le penser ? De quoi s’agit-il ?

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La modernidad Chilena, una modernidad sui generis

Gabriel Salinas Alvarez (Doctor en Ciencias sociales, Santiago, Chile)

chile-con-regionesLas reflexiones que siguen, carecen, en sentido estricto, de toda originalidad, y declararlo no esni cláusula de estilo ni precaución oratoria, destinadas a maquillar una falsa modestia. En efecto, la gran mayoría, sino la totalidad, de las ideas aquí expresadas, han sido ya desarrolladas por numerosos autores, respecto de quienes mi deuda es evidente e inmensa. Entre ellos, sólo menciono aquí a jean Chesneaux cuyos luminosos análisis de la Modernidad desarrollados en De la Modernité (1981) y Modernité-Monde (1983), constituyen buena parte del fundamento de este texto. El cuarto de siglo transcurrido desde la publicación de ambos libros, no hace sino confirmar las hipótesis de Chesneaux, dando a sus proposiciones una singular pertinencia y una indiscutible actualidad. Si alguna novedad hay en este ensahyo, ella radica, no en las ideas y conceptos expuestos en él, sino en el intento de urdir con ellos una trama explicativa radicalmente opuesta al discurso oficial. La novedad que pueden reivindicar estas líneas, es aquella de la que habla Fernandopessoa : « …aquella que ha retomado todos los hilos de la tradición, y los ha tejido formando un motivo que la tradición no podía tejer. » [1]

I. UNA SOCIEDAD MODERNA

Nuestra sociedad se moderniza a ojos vista y, a pesar de la prevalencia de muchos arcaísmos, Chile luce cada día más moderno, haciéndose fuerte la tentación de pensar que la Modernidad es un horizonte hacia el que vamos navegando, nolens volens, en una trayectoria a la cual es inútil oponerse pues pareciese haber algo de inexorable en este movimiento.

« La modernidad ha dejado de ser una elección » afirma José Joaquín Brunner, « es un hecho de la época, contradictoriamente asumido por las sociedades y grupos dirigentes. Viene de la mano con la globalización de los mercados y de la democracia, con la expansión de la educación y de las industrias culturales, con una ampliación de las expectativas de consumo y la mutación de valores ; con los cambios en la estructura demográfica y familiar, con los procesos de urbanización y de masificación de la vida en general » [2].

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