Gabriel Salinas Alvarez (Doctor en Ciencias sociales, Santiago, Chile)

chile-con-regionesLas reflexiones que siguen, carecen, en sentido estricto, de toda originalidad, y declararlo no esni cláusula de estilo ni precaución oratoria, destinadas a maquillar una falsa modestia. En efecto, la gran mayoría, sino la totalidad, de las ideas aquí expresadas, han sido ya desarrolladas por numerosos autores, respecto de quienes mi deuda es evidente e inmensa. Entre ellos, sólo menciono aquí a jean Chesneaux cuyos luminosos análisis de la Modernidad desarrollados en De la Modernité (1981) y Modernité-Monde (1983), constituyen buena parte del fundamento de este texto. El cuarto de siglo transcurrido desde la publicación de ambos libros, no hace sino confirmar las hipótesis de Chesneaux, dando a sus proposiciones una singular pertinencia y una indiscutible actualidad. Si alguna novedad hay en este ensahyo, ella radica, no en las ideas y conceptos expuestos en él, sino en el intento de urdir con ellos una trama explicativa radicalmente opuesta al discurso oficial. La novedad que pueden reivindicar estas líneas, es aquella de la que habla Fernandopessoa : « …aquella que ha retomado todos los hilos de la tradición, y los ha tejido formando un motivo que la tradición no podía tejer. » [1]

I. UNA SOCIEDAD MODERNA

Nuestra sociedad se moderniza a ojos vista y, a pesar de la prevalencia de muchos arcaísmos, Chile luce cada día más moderno, haciéndose fuerte la tentación de pensar que la Modernidad es un horizonte hacia el que vamos navegando, nolens volens, en una trayectoria a la cual es inútil oponerse pues pareciese haber algo de inexorable en este movimiento.

« La modernidad ha dejado de ser una elección » afirma José Joaquín Brunner, « es un hecho de la época, contradictoriamente asumido por las sociedades y grupos dirigentes. Viene de la mano con la globalización de los mercados y de la democracia, con la expansión de la educación y de las industrias culturales, con una ampliación de las expectativas de consumo y la mutación de valores ; con los cambios en la estructura demográfica y familiar, con los procesos de urbanización y de masificación de la vida en general » [2].

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Par Gabriel Salinas alvarez (Doctor en Ciencias sociales, Santiago, Chile).

Intervención en el seminario sobre Mediación y Trabajo social ; organizado por la Universidad de los lagos, Chile, invierno de 2002.

A propósito de “fundamentos”

¿Por qué se siente la necesidad de dar un fundamento filosófico ético a una cosa que aparece hoy como una especie de estrategia, de nuevo conjunto de hipótesis, como una nueva tecnología de intervención en el terreno social ?

delacroix_tobieYo pienso que es necesario un fundamento, porque desgraciadamente en los últimos veinte o treinta años nos hemos olvidado de que nuestros actos y pensamientos están fundados en algo, tienen un fundamento que es lo que da solidez y, en cierta medida, valida nuestra acción. Sin embargo, desde hace un tiempo, hemos puesto todo el interés, toda la atención en la búsqueda de eficacia, la mayor posible en el menor lapso de tiempo imaginable. Esto ha significado que, el tiempo de la especulación, de la reflexión, de la discusión, el tiempo de filosofar, en suma, el tiempo de confrontar nuestra práctica con nuestros principios, con sus fundamentos, sea considerado como pérdida de tiempo, y en todo caso, como tiempo inútil, un tiempo muerto. De un modo análogo, la reflexión social y sociológica tiende a ser substituida por técnicas de encuesta y sondeos de opinión, con la consiguiente gibarización de la reflexión y la desaparición del pensamiento crítico. Hoy en ves de saber lo que pasa a través de la discusión, del diálogo, de la conversación en las casas, en los barrios, en las asambleas, se realiza un Focus grup o se “sondea” la opinión, de preferencia telefónicamente reduciendo al mínimo los costos y optimizando al máximo la rentabilidad de la operación. Con bastante frecuencia, ocurre que los sondeos y los informes de costosas investigaciones son cruelmente desmentidos por la realidad, pero ello es considerado por los “expertos” como un hecho “normal” destinado a ser OLVIDADO LO ANTES POSIBLE…

En el dominio económico, las cosas no son más halagüeñas. En efecto, las previsiones de numerosísimos economistas acerca del estado de la economía mundial, regional o nacional, no bien difundidas por los medios de comunicación, son refutadas por una realidad porfiada que no se deja reducir a proyecciones y otras construcciones teóricas, de gran sofisticación, pero de poca ayuda cuando se trata de resolver los problemas más urgentes que asfixian a sectores crecientes de la población.

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