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Appel européen

Chers amis et camarades des universités d’Europe,

Depuis plus de trois mois l’Université française est en lutte.

Pendant plus de mille heures, des milliers de personnes ont tourné place de l’Hôtel de Ville, jadis place de grève, à Paris, pour manifester obstinément leur refus des décrets que veut imposer le gouvernement français aux universités et à la recherche, et plus généralement la loi LRU (Loi relative aux Libertés et Responsabilités des Universités) née du processus de Bologne qui, prenant prétexte de l’harmonisation européenne, vise à faire du savoir une marchandise.

Pour inscrire notre obstination au cœur des élections européennes, nous tournerons jour et nuit du 1er au 7 juin à Paris et vous invitons à nous y rejoindre pour manifester la véritable harmonisation de l’Europe de la connaissance et de la culture que nous souhaitons. Nous vous accueillerons plus particulièrement le vendredi 5 juin pour en débattre ; prévenez-nous de votre venue : rondeinfinie@gmail.com

Site : http://rondeinfinie.canalblog.com/

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Historias Latinas


« Desde la lejanía de su autoostracismo, me escribió a través de ese odioso cajón electrónico, para explicarme que hurgando en las entrañas de la red me acababa de descubrir, y decía que me reconocía como uno de los suyos… »

Escribe Joan Guimaray Molina1

Hace poco he conocido a una dama. Sí, a una dama la he conocido no hace mucho. Supongo que a la hora de articular el saludo me mostró la mejor de su sonrisa. Imagino que me alumbró el rostro con el refinamiento digno de sus modales. Pero aunque parezca inverosímil, yo no le extendí la mano para estrecharla con la suya, ni ella me ofreció su mejilla para sellarle mi afecto. Creo que cuando la familiaridad late a distancia y la afinidad se percibe a legua, los códigos convencionales y los esquemas consuetudinarios son perfectamente prescindibles.

Pues, he conocido a Carmen de Zaragoza, una dama limeña y pueblolibrina que se ha hecho aragonesa. No por que ella haya querido, ni porque la vanidad le haya obligado ; sino, por circunstancias de la vida, por la arbitrariedad del destino, por las pulsaciones del corazón y las inclinaciones del alma.

No siento su ausencia, ni me extraña su silencio. Tampoco me entristece el vacío que ha dejado en su natal Pueblo Libre, porque yo nunca supe de su existencia. Y, me alegro de que se haya marchado sin que la conociera. Celebro por lo que haya cruzado el Atlántico sin que yo supiera de ella. Porque de haberla conocido, hoy estaría recordando el color de sus gestos, extrañando el aroma de sus ironías y evocando la dimensión de su generosidad.

Pero ahora, pienso que la conozco, creo saber de ella, incluso, siento que es una gentil dama que conoce los recodos del destino por donde los humanos transitamos sin medir la distancia exacta de nuestro destino. Porque desde aquella tibia mañana de primavera en que leí su primera cibermisiva, ella no ha dejado de expresarme su constancia y su encanto. No ha cesado de alegrarme la existencia y entristecerme el ánimo con la mixtura de sus mensajes : unas veces con la voz de una novicia, en otras, con el registro de una soprano, y en ocasiones, con la terneza de una aeda.

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  1. Escritor y periodista peruano []

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« Severo, constante y sin tregua es el odio de Dios, y no cesará mientras el hombre no haga uso de su sano juicio, y mientras la mujer no decida usar por propia voluntad el poder de ese maravilloso obsequio : el cerebro »

Escribe Joan Guimaray Molina1

Las horrorosas criaturas de nuestra especie nacen hablando de Dios y mueren hablando de Dios. Se levantan con sus mugres hablando de Dios y se acuestan sobre sus cochambres hablando de él. Envidian clamando a Dios, calumnian masticando su santo nombre, insultan pensando en su divinidad, estafan pronunciando su autoridad, aconsejan pensando en su poder, saludan creyendo en su ubicuidad, desean desgracias ajenas, esperando su bendición, envían mensajes asustando con su ira, y se despiden proclamando su omnipotencia. Y luego dicen : Dios tarda pero nunca olvida.

Claro, él tarda y jamás olvida. Dios tarda porque odia a todas sus espantosas criaturas, quienes a pesar de que les ha dado el infinito poder del cerebro, no hacen uso de él. Desde luego, odia al político que ejerce el cargo público y que por dedicarse únicamente a la satisfacción de sus propias ambiciones, no se fija en los problemas de las grandes mayorías.

Odia al empresario que en lugar de generar más riqueza con el talento que le ha destinado, lo único que hace es aprovecharse de sus trabajadores y luego despedirlos sin reconocer sus derechos laborales.

Odia al trabajador asalariado que cuando tiene la estabilidad, ya no hace mas que cumplir los días para cobrar, y que sólo trabaja como debiera, cuando es controlado por otro, sin importarle que su puesto depende del éxito y la continuidad de la empresa para la cual trabaja.

Odia al rico que por disfrutar de su riqueza económica no advierte su pobreza espiritual, y cree que en el mundo todos son de su condición y que viven disfrutando de sus opulencias y sus comodidades.

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  1. Escritor y periodista peruano []

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« Apreciar o desestimar las decisiones políticas impuestas en países vecinos, no es invadir las soberanías ni inmiscuirse en asuntos internos de otros ; pues eso es sólo, el ejercicio de la soberana libertad de opinión en un mundo interconectado »

Escribe Joan Guimaray Molina*

Nuestros políticos latinoamericanos de hipocresía agraciada, marchan al compás de las generosas melodías de la globalización. Se despiertan cotidianamente con el toque de su diana. Gozan de sus bondades, hablan de sus ventajas, sonríen amartelado de sus encantos. Aseguran que las fronteras ya no existen, que el mundo es una aldea donde todo está globalizado, que nadie puede sustraerse de ella, y quienes no dejan llevarse por la corriente, son retardatarios, retrógrados y caviares.

De modo que, pontifican sobre la interconexión mundial del comercio, de la información, de la instrucción y de muchas otras cosas más. Dicen que lo importante es la calidad de los productos, la idea de la competitividad y la excelencia del ser. Explican, sobre el libre mercado, reiteran sobre libre comercio, y las transacciones económicas a través de un simple clic : de un mundo a otro mundo, de un país oriental a otro occidental. En suma, dicen que nada ni nadie ya es ajeno a un todo, y porque en la aldea global, todos son parte de ella.

Entonces, cualquiera se la cree y queda maravillado de la humanidad y admirado del desarrollo de la civilización. Pero cuando algún político de voz disonante comenta o cuestiona las políticas antipopulares de sus países vecinos, o cuando condenan el abuso de los gobernantes sobre sus gobernados vecinos ; entonces, los felices políticos de la aldea global salen a mostrarnos sus verdaderos rostros : se envalentonan alegando sus ‘independencias’, saltan furiosos hablando de sus ‘soberanías’, lloriquean quejándose de la injerencia externa en asuntos ‘internos’. Y lo más patético de todo, se envalentonan, saltan y lloriquean sin que físicamente le hayan invadido sus países o sus territorios. Desde luego, nos inquieta a preguntarnos : ¿no era que en la aldea global todos éramos parte de un todo ?

Claro está que la globalización no es una opción ni una alternativa, sino una realidad ineluctable, para la cual, las clases políticas latinoamericanas deberían de estar mejor preparadas que los propios ciudadanos. Los gobernantes de turno debieran de actualizar sus ideas e innovar sus conceptos al ritmo que exige la interconexión mundial, a fin de evitar de hacer el ridículo, exhibiendo sus vergonzosos paralogismos y sus indigencias intelectuales. Pues, en la civilización actual, ningún ciudadano con un poco de sensibilidad, puede dejar de opinar o indignarse cuando sabe que su vecino maltrata a sus hijos o a su esposa. Y, en circunstancias como la de nuestro tiempo, ningún ciudadano de a pie, puede dejar de pronunciarse cuando al pasar por una calle cualquiera, advierte que del interior de una casa se escuchan gritos de niños y llantos de mujer.

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No existe ley que pueda suprimir el hambre, ni decreto que pueda llenar los estómagos vacíos, tampoco, normas que puedan cubrir la desnudez de tantos indigentes

Escribe Joan Guimaray Molina1

Nadie ha visto su figura, su semblante ni su rostro. Nadie ha escuchado sus voces, sus gritos ni siquiera sus pasos. Es una silenciosa e invisible enemiga que estruja a la humanidad. Es una temible adversaria que no sabe de asuetos, treguas ni armisticios. No respeta los días de fiesta, las noches buenas, ni las pascuas. No escucha ruegos, súplicas ni ayes; sólo se advierte por el conmovedor semblante de sus propias víctimas que van quedando como esperpénticos seres convertidos en hilachas humanas envueltos en harapos marchando hacia la nada.

Esta batalla que va perdiendo la humanidad, es la batalla más feroz de todas las batallas. Es una lucha contra un adversario sin rostro. Es un combate contra una enemiga cotidiana, ubicua, despiadada y letal. Es la batalla sin regla, sin límite y sin intervalo.

Ya no quedan armas, municiones ni ideas para repeler sus ataques. Ya no quedan recursos para la defensa, ni ánimo para la tenacidad. Todas las humanas trincheras de resistencia, están cayendo bajo el dominio de esta infame enemiga: la pobreza, esa adversaria cotidiana y cruel que no cesa de atosigarnos con su aliento de inanición.

Admitamos con serena hidalguía, que la especie más depredadora y arrogante de la Tierra está perdiendo la más importante y decisiva batalla de la historia. Las grandes fórmulas de los demócratas ni las geniales ideas de los dictadores no han dado resultados. Sus altisonantes cumbres y ostentosas declaraciones, sólo han quedado en rimero de papeles inservibles. Mientras tanto, en las megalómanas ciudades del planeta, esta letal ‘bomba de neutrones’, sigue arrasando cientos y miles de vidas humanas.

Desde oriente y occidente, se escuchan cual lánguidos ecos en el desierto, los lastimeros ayes de legiones de famélicos. Desde África y América, se oyen conmovedores quejidos de tosigosos harapientos sin futuro. Encorvados y ojerudos seres se entrecruzan en el mundo sin la esperanza de tierras prometidas: hombres sin la divina alegría de los manás, mujeres sin el piadoso milagro de sus proclamados dioses.

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  1. Periodista y escritor peruano. []

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« En ese mundo del que hablo en vano, todavía no han visto la estrella de Belén. Ese mundo que me desgarra mi humana existencia, es el mundo de aquellos seres que la noche del 24 se acostarán como todas las noches, con las manos aferradas a la nada, sin probar ambrosías ni cenas, y sin sentir la cálida piel de la navidad »

Escribe Joan Guimaray Molina1

Desde niño siempre escuché a la gente decir: ‘¡feliz navidad!’. A los vecinos más cercanos vi abrazarse con las sonrisas numeradas. La alegría parecía brotar desde sus entrañas. Desde sus entrañas parecía brotar la alegría. Entonces, en mi estulta puerilidad pensé que la navidad era sinónimo de alegría, creí que era la fiesta de todas las razas y el regocijo de todas las condiciones sociales. Pensé que por lo menos por ese día, la ausencia de la tristeza era inexorable y que el mundo quedaba exento de voces lastimeras y de dolores crujientes. Pero, más tarde con el ineludible peso de las estaciones sobre mis hombros, supe que un buen tramo de la vida había caminado como muchos, embriagado con el olor de lechones y pavos al horno y encantado con el edulcorante aroma de chocolates calientes y panecillos con frutas confitadas; hasta que mi propia inquieta adolescencia me llevó a descubrir otros parajes, lúgubres lugares de los que jamás había tenido ni la más remota idea de su existencia, distintos andurriales, donde la celebrada fiesta de la natividad, en lugar de abrigarme el semblante con el encanto de su manto y mostrarme su acostumbrado traje de alegría, lo que hizo fue lacerarme el alma golpeándome en las cuerdas de mi sensibilidad con su silente tristeza sin horizontes y sus profundos suspiros de impotencia y de eterna resignación. Pues, allí nadie tenía las ‘noches buenas’, ni nadie decía: ¡felices pascuas!

Desde aquel día en que descubrí esa otra cara de la navidad, se me cayeron de mi hemisferio todos mis infantiles recuerdos de las pasadas ‘noches buenas’. Ahora, cada vez que se aproximan estas anuales fiestas del fin y del comienzo, lo único que siento recorrer por mis desconocidos ribazos, es el escozor de la tristeza, mientras que un enorme desencanto me envuelve la existencia, recordándome que a más de 2 mil años de la primera natividad, el genero humano sigue siendo un eterno errante sobre la faz de la tierra. Pues la teomanía de gobernantes, la soberbia de jefes de Estado, la arrogancia de inventores, la genialidad de los científicos, y el pragmatismo de los tecnócratas, no han podido resolver la pobreza humana. De modo que, mientras en el Perú como en el mundo existan millones de seres famélicos, y mientras por las calles y plazas de las grandes metrópolis deambulen niños con estómagos vacíos y sin ninguna esperanza de nada, pues la navidad seguirá siendo una exclusiva fiesta de los que tienen dinero, de esos que controlan los grandes mercados, y de aquellos que creen que son los únicos dueños del mundo. Entre tanto, jamás sentirán ni siquiera la fugaz alegría de navidad, los que pertenecen al otro mundo del que me refiero, un mundo donde nadie sabe de regalos navideños, tampoco de árboles y luces, ni de tarjetas y villancicos, y mucho menos del olor de las cenas. Es un mundo distinto del otro, donde los Quispe, los Mamani, los Chuquiruna, los Choquehuanca, los Chumbiauca y otros, siguen siendo eternos forasteros en su propia tierra. A ellos, no les tocará la puerta ese generoso viejo de barbas blancas trajeado de rojo. Allí, nadie recibirá regalos ni exclamará: ¡Papá Noél! Tampoco pasarán por allí: Melchor, Gaspar ni Baltasar. En ese mundo del que hablo en vano, todavía no han visto la estrella de Belén. Ese mundo que me desgarra mi humana existencia, es el mundo de aquellos seres que la noche del 24 se acostarán como todas las noches, con las manos aferradas a la nada, sin probar ambrosías ni cenas, y sin sentir la cálida piel de la navidad.

  1. Periodista y escritor peruano.

    janoguimaray@hotmail.com

    http://joanguimaray.blogspot.com []

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« ¿EDUCACIÓN EN VALORES y EDUCACIÓN LIBERADORA ? »

Viendo desde otro punto de vista, qué sería de algunos de nuestros brillantes especialistas y reputadísimos pedagogos, si la educación en el Perú fuese de calidad. Qué sería de nuestros eximios investigadores e ilustrísimos maestros, si la virtud de nuestra educación fuese la excelencia. Qué sería de nuestros reverendos doctores y distinguidísimos profesores, si la educación tuviera el nivel que deseamos. Pero, gracias a la ‘generosidad’ de la crisis educacional, muchos de nuestros especialistas no hacen más que aprovecharse de la situación desastrosa del sector. Gracias a la ‘longanimidad’ del colapso de la educación, los pedagogos organizan cónclaves para chacharear sobre la calidad. Y gracias a la inutilidad gubernamental, nuestros maestros nos muestran su verdadero rostro y nos exponen la exiguidad de sus conceptos sobre la educación. Ahora por fin entendemos el por qué de esas inútiles discusiones sobre la base de estultas interrogantes : « ¿para qué queremos educar ? ». Nuestros envalentonados que critican al gobierno y que cobran del Estado, dicen que el presidente Toledo no sabe de educación. Pues, sí. Tienen razón, él no sabe nada de educación, y yo lo he dicho sin reticencias ni eufemismos y casi temerariamente, en un artíuclo anterior titulado : « Buenas noches educación ». Lo que el jefe de Estado sabe es, de instrucción, de adiestramiento, de adoctrinamiento, de amaestramiento ; pero, de educación no sabe absolutamente nada. De modo que él no puede dar lo que no tiene. Y, nuestros especialistas que pontiofican sobre la calidad y la excelencia, ¿saben de educación ? ¿Alguna vez han explicado sobre lo que significa educar ?. Claro, existen honrosas excepciones que tienen conceptos claros e ideas precisas, pero son muy pocos. Son esos que nunca han ostentado cargos ministeriales ni algo parecido. Ellos están en lo suyo, convencidos de que la educación no tiene salvación. Pero no es exactamente de ellos de quienes quiero ocuparme, sino de los otros. De esos que creen que inculcar es ‘educar’, adocenar es ‘educar’, uniformar es ‘educar’, y que aseguran que la única manera de formar a la niñez con valores es a través de la religión. De aquellos que piensan que la enseñanza del folclor en los centros educativos genera desarrollo y que la mayor cantidad de ordenadores garantiza lacalidad educativa. A eso se reduce sus conceptos de ‘educación’. Por eso, el ‘novedoso’ título de sus publicaciones y sus certámenes pedagógicos, suenan cual vetustas chicharras golpeándonos sin piedad en nuestros maltratados tímpanos. ¡Dios mío ! Qué país es este, donde los viejos especialistas, analistas, investigadores dedicados por larguísimos años a la educación, no saben lo que significa educación. Entonces, por un lado nos hablan de la « educación emancipadora », y por otro, ensoberbecidos se desgañitan sobre sus ostentosos seminarios : « ¡Propuestas para una educación liberadora ! » Es infinitamente increíble que muchos de estos personajes sean requeridos por los gobiernos de turno, no sólo como asesores y consultores, sino también como capacitadores y actualizadores de docentes, e incluso como funcionarios. Y lo fatal y lacerante de todo, es que la Educación peruana está en manos de este tipo de ‘especialistas’ que creen que existe ‘educación’ que esclaviza, ‘educación’ que subyuga, ‘educación’ que somete, ‘educación’ que encadena. Entonces, se les enciende una chispa de ‘lucidez’ y proponen discutir sobre una ‘educación liberadora’, y quieren ni siquiera concienciar, sino ‘concientizar’ a los docentes sobre la importancia de la ‘educación emancipadora’. En este mismo frente también están los que piensan que existe la ‘educación’ en desvalores, ‘educación’ que deforma, ‘educación’ que pervierte, ‘educación’ que degenera. Entonces,luego de un largo y ‘sesudo’ análisis, gritan ¡eureka ! : han descubierto la solución. En seguida entra en ‘debate’ la ‘educación en valores’, y sobre ella : escriben artículos, publican libros, pontifican en seminarios, exponen en certámenes pedagógicos. Aquí cabe decir con la hidalguía schopenhauereana, que cuando nuestros ‘especialistas’ y ‘pedagogos’, dotados de cierto conocimiento sobre la ‘educación’ nos salgan con sus inútiles y estultas verborreas, hemos de mofarnos de ellos abiertamente, hasta que la verguenza les haga recuperar el sano juicio, y sepan que la educación es estrictamente subversiva, infinitamente desesclavizadora, cabalmente liberadora, rigorosamente emancipadora. En consecuencia, aquella que carece de virtud liberadora y de fuerza emancipadora, simplemente ya no es educación, sino, otra cosa. Por tanto, nos se puede discutir ni debatir un tema inexistente.

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Gabriel Salinas Alvarez (Doctor en Ciencias sociales, Santiago, Chile)

chile-con-regionesLas reflexiones que siguen, carecen, en sentido estricto, de toda originalidad, y declararlo no esni cláusula de estilo ni precaución oratoria, destinadas a maquillar una falsa modestia. En efecto, la gran mayoría, sino la totalidad, de las ideas aquí expresadas, han sido ya desarrolladas por numerosos autores, respecto de quienes mi deuda es evidente e inmensa. Entre ellos, sólo menciono aquí a jean Chesneaux cuyos luminosos análisis de la Modernidad desarrollados en De la Modernité (1981) y Modernité-Monde (1983), constituyen buena parte del fundamento de este texto. El cuarto de siglo transcurrido desde la publicación de ambos libros, no hace sino confirmar las hipótesis de Chesneaux, dando a sus proposiciones una singular pertinencia y una indiscutible actualidad. Si alguna novedad hay en este ensahyo, ella radica, no en las ideas y conceptos expuestos en él, sino en el intento de urdir con ellos una trama explicativa radicalmente opuesta al discurso oficial. La novedad que pueden reivindicar estas líneas, es aquella de la que habla Fernandopessoa : « …aquella que ha retomado todos los hilos de la tradición, y los ha tejido formando un motivo que la tradición no podía tejer. » [1]

I. UNA SOCIEDAD MODERNA

Nuestra sociedad se moderniza a ojos vista y, a pesar de la prevalencia de muchos arcaísmos, Chile luce cada día más moderno, haciéndose fuerte la tentación de pensar que la Modernidad es un horizonte hacia el que vamos navegando, nolens volens, en una trayectoria a la cual es inútil oponerse pues pareciese haber algo de inexorable en este movimiento.

« La modernidad ha dejado de ser una elección » afirma José Joaquín Brunner, « es un hecho de la época, contradictoriamente asumido por las sociedades y grupos dirigentes. Viene de la mano con la globalización de los mercados y de la democracia, con la expansión de la educación y de las industrias culturales, con una ampliación de las expectativas de consumo y la mutación de valores ; con los cambios en la estructura demográfica y familiar, con los procesos de urbanización y de masificación de la vida en general » [2].

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Par Gabriel Salinas alvarez (Doctor en Ciencias sociales, Santiago, Chile).

Intervención en el seminario sobre Mediación y Trabajo social ; organizado por la Universidad de los lagos, Chile, invierno de 2002.

A propósito de “fundamentos”

¿Por qué se siente la necesidad de dar un fundamento filosófico ético a una cosa que aparece hoy como una especie de estrategia, de nuevo conjunto de hipótesis, como una nueva tecnología de intervención en el terreno social ?

delacroix_tobieYo pienso que es necesario un fundamento, porque desgraciadamente en los últimos veinte o treinta años nos hemos olvidado de que nuestros actos y pensamientos están fundados en algo, tienen un fundamento que es lo que da solidez y, en cierta medida, valida nuestra acción. Sin embargo, desde hace un tiempo, hemos puesto todo el interés, toda la atención en la búsqueda de eficacia, la mayor posible en el menor lapso de tiempo imaginable. Esto ha significado que, el tiempo de la especulación, de la reflexión, de la discusión, el tiempo de filosofar, en suma, el tiempo de confrontar nuestra práctica con nuestros principios, con sus fundamentos, sea considerado como pérdida de tiempo, y en todo caso, como tiempo inútil, un tiempo muerto. De un modo análogo, la reflexión social y sociológica tiende a ser substituida por técnicas de encuesta y sondeos de opinión, con la consiguiente gibarización de la reflexión y la desaparición del pensamiento crítico. Hoy en ves de saber lo que pasa a través de la discusión, del diálogo, de la conversación en las casas, en los barrios, en las asambleas, se realiza un Focus grup o se “sondea” la opinión, de preferencia telefónicamente reduciendo al mínimo los costos y optimizando al máximo la rentabilidad de la operación. Con bastante frecuencia, ocurre que los sondeos y los informes de costosas investigaciones son cruelmente desmentidos por la realidad, pero ello es considerado por los “expertos” como un hecho “normal” destinado a ser OLVIDADO LO ANTES POSIBLE…

En el dominio económico, las cosas no son más halagüeñas. En efecto, las previsiones de numerosísimos economistas acerca del estado de la economía mundial, regional o nacional, no bien difundidas por los medios de comunicación, son refutadas por una realidad porfiada que no se deja reducir a proyecciones y otras construcciones teóricas, de gran sofisticación, pero de poca ayuda cuando se trata de resolver los problemas más urgentes que asfixian a sectores crecientes de la población.

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