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	<title>Indiscipline ! &#187; Proyetos</title>
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	<description>Recherche, université, culture, institutions et critique sociale</description>
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		<title>En el Perú: LA OCLOCRACIA ARRINCONÓ A LA DEMOCRACIA</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Apr 2011 03:11:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joan Guimaray</dc:creator>
				<category><![CDATA[Agenda lyonnais des cours et séminaires hors les murs]]></category>
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		<description><![CDATA[Translate original post with Google Translate   Escribe Joan Guimaray El Perú está de duelo. De duelo está el Perú. La democracia ha sufrido una gran derrota, la peor de sus derrotas. Y aunque muchos distraídos digan que ella ganó, pues el modelo neoliberal que engendró pobreza repartiendo limosnas, distribuyendo providencias y asignando dádivas quincenales, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Findiscipline.fr%2Fes%2F972%2F&#038;hl=en&#038;ie=UTF8&#038;sl=fr_FR&#038;tl=es_ES">Translate original post with Google Translate</a></p>
<p> </p>
<p style="text-align: center">Escribe Joan Guimaray</p>
<p style="text-align: justify">El Perú está de duelo. De duelo está el Perú. La democracia ha sufrido una gran derrota, la peor de sus derrotas. Y aunque muchos distraídos digan que ella ganó, pues el modelo neoliberal que engendró pobreza repartiendo limosnas, distribuyendo providencias y asignando dádivas quincenales, la ha herido con alevosía, golpeándola con premeditación y derribándola en su propia ánfora.<span id="more-972"></span></p>
<p style="text-align: justify">La democracia está en coma desde el aciago domingo diez de abril. Las masas de menesterosos, millones de indigentes, muchedumbres famélicas, le han asestado un duro golpe. Pero no lo hicieron solos, arremetieron con la venia y complicidad de aquellos que decían defenderla. Desde luego, mientras los supuestos defensores se desgañitaban disputándose el liderato de la mejor defensa y mayor representatividad, los millones de indigentes materiales y mentales se aprestaban a desfilar por las mesas de sufragio para arrasar con la fragilidad de la democracia, y finalmente, lograron aplastarla.</p>
<p style="text-align: justify">Claro está, que los estómagos vacíos no saben de democracia, los hemisferios en blanco no tienen nociones de país, la indigencia no conoce las bondades de la libertad, la miseria no entiende de la autoestima. De modo que jamás podrán valorar algo que no conocen. Nunca podrán defenderla a la que ignoran, ni se atreverán a proteger a la que no está en sus mentes.</p>
<p style="text-align: justify">La democracia no se toma con vaso de leche, no se come en los comedores populares, ni se recibe como prebenda electoral, porque esas pequeñas dádivas y esos minúsculos regalos también lo dan los dictadores de cualquier pelaje y oclócratas de cualquier color. Pues la democracia es el ejercicio constante de los ciudadanos educados, medianamente cultos, ligeramente instruidos. La democracia es el fruto de la educación, es el ejercicio del saber, el aliento del conocimiento, es la fuerza de la conciencia despierta, y en suma, es el equilibrio de la razón entre el deber y el derecho, y bajo la luz de la libertad.</p>
<p style="text-align: justify">Desde luego, creer que la democracia ganó porque las masas nescientes e inconscientes obligadas por la ley depositaron en las ánforas sus hambres pidiendo asistencia, es una falta de respeto a la inteligencia ciudadana, un desdén por el concepto de la democracia, y una absoluta falsedad, ya sea por conveniencia o por ignorancia; porque el estómago vació y la indigencia mental no deciden por la democracia, sino por la oclocracia.</p>
<p style="text-align: justify">Es posible que la derrota de la democracia y el triunfo de la oclocracia no le interese mucho a la envanecida y cicatera clase política que únicamente aspira llegar al poder de cualquier modo, pero no cabe duda que para la ciudadanía clasemediera es un desencanto, una preocupación, una desazón. Puesto que en una sociedad piramidal, la clase media, es la única clase de principios democráticos, por cuanto los de arriba y los de abajo carecen de principios: los primeros por defender sus grandes intereses y los segundos por mitigar con algo sus apremios.</p>
<p style="text-align: justify">Pero al final, la oclocracia es el engendro del modelo económico, es la creación de las dictaduras, la prole de gobiernos asistencialistas, hija de populistas y criada de los representantes de la rancia oligarquía que creen en dioses pero no en la educación, que predican la fe pero detestan el saber, que aman la mano de obra e instruyen para la producción pero desdeñan el conocimiento y rechazan el desarrollo del pensamiento; sin embargo, se alucinan ser predestinados conductores del Perú hacia la órbita del primer mundo, vociferan que sin ellos el país quedará sin rumbo y se adjudican la autoría del crecimiento macroeconómico, cuando ni siquiera la propia democracia está fortalecida, consolidada y maciza.</p>
<p style="text-align: justify">Los oclócratas están de fiesta y los demócratas estamos de duelo. Pero volveremos a las calles a recuperar lo que nos pertenece. Llenaremos plazas y avenidas rescatando a la que no supieron defender nuestros anodinos dirigentes. Volveremos hacer nuestra a la que perdieron en plena campaña, nuestros apocados representantes. Y mientras la vieja oligarquía, ama y señora de la oclocracia nos observe como siempre desde su balcón, volveremos a abrazar a la que jamás debimos perder: la democracia.</p>
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		<title>Projet d’Institut autonome des sciences humaines et sociales</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Feb 2007 18:56:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Igor Babou</dc:creator>
				<category><![CDATA[Projets]]></category>
		<category><![CDATA[recherche]]></category>
		<category><![CDATA[shs]]></category>

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		<description><![CDATA[Translate original post with Google Translate Pour une structure d’enseignement et de recherche cohérente Par Igor Babou , Joëlle Le Marec Ce texte est en cours de rédaction : il s’inscrit dans une réflexion en cours. Les avis extérieurs sont les bienvenus ! L’enseignement supérieur et la recherche en sciences humaines et sociales traversent actuellement [...]]]></description>
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<h2>Pour une structure d’enseignement et de recherche cohérente</h2>
<p>Par Igor Babou , Joëlle Le Marec</p>
<p><em>Ce texte est en cours de rédaction : il s’inscrit dans une réflexion en cours. Les avis extérieurs sont les bienvenus !</em></p>
<p>L’enseignement supérieur et la recherche en sciences humaines et sociales traversent actuellement une crise très profonde. Fondamentalement, cette crise n’est pas liée à un manque de moyens et encore moins à l’inadaptation des structures au marché. En réalité, le problème majeur que nous affrontons quotidiennement, en tant que chercheurs, est celui de la perte de nos libertés : on assiste à l’assujettissement croissant de la recherche et de l’enseignement à des logiques économiques et politiques, à une bureaucratisation effrénée, à une obsession pour l’évaluation et la productivité et à une uniformisation des structures, des formats et des temporalités de la recherche. Ces évolutions sont évidemment incompatibles avec l’esprit des Lumières ainsi qu’avec les aspirations exprimées par le public. Celui-ci continue en effet à soutenir une vision généreuse de la science et s’inquiète de sa dépendance à des intérêts contraires au bien-être collectif de l’humanité.</p>
<p>Nous nous fondons sur la nécessité, reconnue y compris par les instances académiques et politiques, de maintenir une diversité de paradigmes et de modes de production et de transmission, pour proposer une association, une structure dont le mode d’organisation et de fonctionnement soient la simple mise en œuvre des principes de liberté et d’indépendance, de créativité et de concentration, de fraternité et de solidarité, principes aujourd’hui remplacés par les mots d’ordre de rationalisation, productivité, concurrence et compétitivité.</p>
<p>Nous nous fondons sur l’exigence absolue pour toute société de maintenir les conditions d’une critique et d’une réflexivité dont la disparition est extrêmement dangereuse : car une société qui se refuse à la critique et à la réflexivité est une société qui court le risque de plonger dans la barbarie, l’Histoire récente nous a donné bien des exemples de ces catastrophes.</p>
<p><span id="more-193"></span></p>
<p>Nous sommes attachés au projet des Lumières d’un savoir indépendant des pouvoirs et visant la « sortie de l’homme de sa minorité dont il est lui-même responsable », pour reprendre la formule bien connue de Kant, mais nous ne pouvons ignorer l’état écologique catastrophique de la planète à laquelle le projet de rationalisation des Lumières nous a conduit en ne considérant la nature que sous l’angle d’une ressource à exploiter. Nous ne pouvons ignorer à quel point les sciences humaines et sociales, au même titre que les sciences de la nature, ont été responsables de cette inversion de la Raison qui, guidée par le mythe du Progrès, a fini par transposer la domination de la nature en domination des hommes et des sociétés, et cela au sein même des institutions du savoir. Notre ambition est de revenir à la Raison au sein même des pratiques quotidiennes de la recherche et de l’enseignement supérieur : c’est pourquoi nous revendiquons dans notre proposition à la suite de Marcuse, des critères de rationalité dont la réalisation « offre une plus grande chance de succès pour la pacification de l’existence, à l’intérieur d’un cadre institutionnel qui favorise mieux le développement des besoins et des facultés humaines ».</p>
<p>Comment faire concrètement lorsqu’il semble que chaque jour les nouvelles modalités d’exercice de notre métier d’enseignant-chercheur consistent à nous transformer en agents de la destruction des valeurs qui le fondaient. Nous avons hérité d’un patrimoine d’institutions que nous sommes chaque jour amenés à vider de leur dimension institutionnelle au nom d’un raisonnement dont nous savons déjà qu’il va nous piéger : il vaudrait toujours mieux rester dans un système pour l’infléchir plutôt que d’en sortir. Nous sommes amenés à instrumentaliser nos institutions pour leur propre destruction parce que nous vivons une crise majeure du don et de la transmission.</p>
<p>Nous ne poursuivrons pas plus longtemps car les constats ont été effectuées et publiées, les alertes lancées, et l’expérience montre hélas que toute analyse, si inattaquable soit-elle, ne permet jamais de faire changer le cours des choses par elle-même.</p>
<p>C’est pourquoi nous pensons que le moment est venu de sortir des cadres actuels. Nous ne pouvons plus agir de façons interstitielle, dans le rattrapage, dans l’infléchissement, la perte de concentration, la méfiance, l’indignité.</p>
<p>Ainsi, nous proposons la création d’une association, un Institut autonome des sciences humaines et sociales, dont le fonctionnement s’appuie sur quelques principes simples de cohérence, de liberté, de rigueur, de fraternité, dont on pourrait penser qu’ils sont consensuels, mais qui n’inspirent plus guère les modes de structuration de la recherche et de l’enseignement.</p>
<p>L’Institut est une structure mineure : il n’a pas pour vocation l’expérimentation d’un modèle qu’il s’agirait de tester ou de développer. Il n’a pas pour vocation à communiquer sur l’excellence de ses résultats ou convaincre de son efficacité. L’enjeu est uniquement la création d’un espace protégée – une réserve – suite au constat que la situation générale est trop dégradée, mais qu’il est encore légitime de revendiquer une diversité des pratiques d’enseignements et de recherche, au nom d’une écologie culturelle et intellectuelle. L’enjeu est de permettre que subsistent dans cet espace protégé des conditions qui sont nécessaires, au moins à certain type d’enseignants-chercheurs, pour donner la pleine mesure de leur ambition scientifiques et de leurs possibilités de travail. Il n’est en effet plus rare d’entendre des chercheurs de premier plan, actuellement en fin de carrière, s’inquiéter de la disparition des conditions qui leur ont permis de contribuer significativement à la compréhension des phénomènes culturels et sociaux.</p>
<p>Le coût de création de la structure et son coût de fonctionnement sont minimes : : nous sommes fonctionnaires de l’Etat, à ce titre, nous sommes à l’abri du besoin et n’en sommes que plus redevables à la société de la liberté intellectuelle qu’elle nous accorde. C’est de l’usage de cette liberté que nous sommes comptables, et non de celui de nos salaires. Quand cette liberté est menacée par les structures mêmes qui organisent notre travail notre devoir de chercheurs est de défendre les principes et les valeurs pour lesquels nous nous sommes engagés, dont nous avons hérité, et que nous devons transmettre.</p>
<p>Les principes fondateurs de l’Institut autonome sont les suivants :</p>
<p>– L’Institut est constitué sur la base d’une association Loi de 1901.</p>
<p>– L’Institut est autofinancé par la contribution de ses membres, sur la base d’une donation obligatoire d’1/10ème du salaire de chaque enseignant-chercheur par mois.</p>
<p>– La répartition des budgets pour les opérations de recherche est égalitaire : une fois retiré du budget global de l’Institut tout ce qui concerne les frais de fonctionnement collectifs, chaque chercheur confirmé peut utiliser la somme restante divisée par le nombre de chercheurs confirmés en activité au sein de l’Institut.</p>
<p>– L’Institut a pour unique objectif la production, l’enseignement et la diffusion publique de connaissances originales dans le domaine de l’analyse des processus historiques, sociaux et sémiotiques, ainsi que de l’ensemble des pratiques, acteurs, représentations et institutions constituant ces processus. Il n’est au service d’aucun Etat, d’aucune entreprise, d’aucune collectivité ou groupe d’intérêt public ou privé. Il a pour objectif de produire un savoir sur la société, ancré sur une réflexion théorique et des approches empiriques validées par une communauté de pairs s’engageant à respecter les principes fondateurs de l’Institut.</p>
<p>– Les membres de l’Institut organisent leur travail en totale liberté : les choix de mener des travaux individuellement ou collectivement, les manières de les mener, les rythmes et les formes de la publication, sont liés aux nécessités des recherches elles-mêmes. L’Institut rend public annuellement un compte-rendu de ses activités, travaux et résultats.</p>
<p>– Les membres de l’Institut sont libres et égaux en droits : ils ne reconnaissent aucun rapport hiérarchique ni entre eux, ni entre les disciplines dont ils sont originaires et dont ils s’engagent à abandonner la revendication à la fois dans leurs écrits et dans leurs actes quotidiens au sein de l’Institut. Les grades, fonctions, responsabilités et légitimités acquises à l’extérieur de l’Institut par ses membres n’ont aucune valeur en son sein.</p>
<p>- L’Institut fonctionne sur un principe de démocratie directe et collégiale : l’ensemble des membres siège au conseil de décision. Ce dernier élabore ou modifie ses règles de fonctionnement sur la base de réunions régulières entre l’ensemble de ses membres.</p>
<p>– Chaque chercheur d’Institut dispose d’une voix. Les doctorants en votent pas mais participent aux réunions. Les principes fondateurs de l’Institut ne peuvent être modifiés en aucune manière : les décisions mises au vote ne peuvent concerner que les règles et procédures d’application de ces principes, et non ces principes eux-mêmes.</p>
<p>- Le nombre des adhésions est limité de façon à ce que le nombre des membres permette le fonctionnement de l’Institut sur les bases ainsi définies. Au cas où le nombre des membres atteindrait un seuil au-delà duquel il ne serait plus possible d’en assurer le fonctionnement entièrement collégial, il appartiendrait aux nouveaux candidats de tenter de recréer un nouvel Institut Autonome.</p>
<p>– L’Institut n’est composé que de deux types de chercheurs : les chercheurs confirmés (qui disposent d’un doctorat et/ou d’une habilitation à diriger des recherches, et qui sont rémunérés par un établissement d’enseignement supérieur et de recherche) et les doctorants (qui s’inscrivent dans l’université de rattachement de leur directeur). Il n’emploie ni secrétariat, ni agent comptable, ni administrateur : chaque chercheur confirmé devra accomplir sa part de charges organisationnelles directement. Les doctorants se consacrent uniquement à l’avancement de leur travail de recherche.</p>
<p>– Les membres de l’Institut ont une obligation d’enseignements et les cours dispensés sont d’accès libre et gratuits.</p>
<p>– L’aide demandé aux pouvoirs publics pour la création de l’Institut est la suivante : les instances dont dépendent les chercheurs et enseignants-chercheurs membres acceptent l’adhésion du membre à l’Institut. L’effort consenti équivaut à mettre à disposition d’une structure un agent et son salaire.</p>
<p>– L’Institut ne demande aucune autre aide. Il accepte les dons et subventions éventuelles sans les solliciter.</p>
<p>– Les enseignants-chercheurs membres de l’Institut y mènent leur recherche et leur enseignement à plein temps. Ils n’exercent plus leurs activités et responsabilités au sein de leurs anciens laboratoires.
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<li class="lang_switch"><a href="http://indiscipline.fr/fr/projet-d%e2%80%99institut-autonome-des-sciences-humaines-et-sociales/"><img src="http://indiscipline.fr/wp-content/plugins/zdmultilang/flags/fr_FR.png" alt="French" title="French" border="0">French</a></li>
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