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	<title>Indiscipline ! &#187; Readings</title>
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	<description>Recherche, université, culture, institutions et critique sociale</description>
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		<title>En el Perú: LA OCLOCRACIA ARRINCONÓ A LA DEMOCRACIA</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Apr 2011 03:11:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joan Guimaray</dc:creator>
				<category><![CDATA[Agenda lyonnais des cours et séminaires hors les murs]]></category>
		<category><![CDATA[Brèves]]></category>
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		<description><![CDATA[Translate original post with Google Translate   Escribe Joan Guimaray El Perú está de duelo. De duelo está el Perú. La democracia ha sufrido una gran derrota, la peor de sus derrotas. Y aunque muchos distraídos digan que ella ganó, pues el modelo neoliberal que engendró pobreza repartiendo limosnas, distribuyendo providencias y asignando dádivas quincenales, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Findiscipline.fr%2Fen%2F972%2F&#038;hl=en&#038;ie=UTF8&#038;sl=fr_FR&#038;tl=en_US">Translate original post with Google Translate</a></p>
<p> </p>
<p style="text-align: center">Escribe Joan Guimaray</p>
<p style="text-align: justify">El Perú está de duelo. De duelo está el Perú. La democracia ha sufrido una gran derrota, la peor de sus derrotas. Y aunque muchos distraídos digan que ella ganó, pues el modelo neoliberal que engendró pobreza repartiendo limosnas, distribuyendo providencias y asignando dádivas quincenales, la ha herido con alevosía, golpeándola con premeditación y derribándola en su propia ánfora.<span id="more-972"></span></p>
<p style="text-align: justify">La democracia está en coma desde el aciago domingo diez de abril. Las masas de menesterosos, millones de indigentes, muchedumbres famélicas, le han asestado un duro golpe. Pero no lo hicieron solos, arremetieron con la venia y complicidad de aquellos que decían defenderla. Desde luego, mientras los supuestos defensores se desgañitaban disputándose el liderato de la mejor defensa y mayor representatividad, los millones de indigentes materiales y mentales se aprestaban a desfilar por las mesas de sufragio para arrasar con la fragilidad de la democracia, y finalmente, lograron aplastarla.</p>
<p style="text-align: justify">Claro está, que los estómagos vacíos no saben de democracia, los hemisferios en blanco no tienen nociones de país, la indigencia no conoce las bondades de la libertad, la miseria no entiende de la autoestima. De modo que jamás podrán valorar algo que no conocen. Nunca podrán defenderla a la que ignoran, ni se atreverán a proteger a la que no está en sus mentes.</p>
<p style="text-align: justify">La democracia no se toma con vaso de leche, no se come en los comedores populares, ni se recibe como prebenda electoral, porque esas pequeñas dádivas y esos minúsculos regalos también lo dan los dictadores de cualquier pelaje y oclócratas de cualquier color. Pues la democracia es el ejercicio constante de los ciudadanos educados, medianamente cultos, ligeramente instruidos. La democracia es el fruto de la educación, es el ejercicio del saber, el aliento del conocimiento, es la fuerza de la conciencia despierta, y en suma, es el equilibrio de la razón entre el deber y el derecho, y bajo la luz de la libertad.</p>
<p style="text-align: justify">Desde luego, creer que la democracia ganó porque las masas nescientes e inconscientes obligadas por la ley depositaron en las ánforas sus hambres pidiendo asistencia, es una falta de respeto a la inteligencia ciudadana, un desdén por el concepto de la democracia, y una absoluta falsedad, ya sea por conveniencia o por ignorancia; porque el estómago vació y la indigencia mental no deciden por la democracia, sino por la oclocracia.</p>
<p style="text-align: justify">Es posible que la derrota de la democracia y el triunfo de la oclocracia no le interese mucho a la envanecida y cicatera clase política que únicamente aspira llegar al poder de cualquier modo, pero no cabe duda que para la ciudadanía clasemediera es un desencanto, una preocupación, una desazón. Puesto que en una sociedad piramidal, la clase media, es la única clase de principios democráticos, por cuanto los de arriba y los de abajo carecen de principios: los primeros por defender sus grandes intereses y los segundos por mitigar con algo sus apremios.</p>
<p style="text-align: justify">Pero al final, la oclocracia es el engendro del modelo económico, es la creación de las dictaduras, la prole de gobiernos asistencialistas, hija de populistas y criada de los representantes de la rancia oligarquía que creen en dioses pero no en la educación, que predican la fe pero detestan el saber, que aman la mano de obra e instruyen para la producción pero desdeñan el conocimiento y rechazan el desarrollo del pensamiento; sin embargo, se alucinan ser predestinados conductores del Perú hacia la órbita del primer mundo, vociferan que sin ellos el país quedará sin rumbo y se adjudican la autoría del crecimiento macroeconómico, cuando ni siquiera la propia democracia está fortalecida, consolidada y maciza.</p>
<p style="text-align: justify">Los oclócratas están de fiesta y los demócratas estamos de duelo. Pero volveremos a las calles a recuperar lo que nos pertenece. Llenaremos plazas y avenidas rescatando a la que no supieron defender nuestros anodinos dirigentes. Volveremos hacer nuestra a la que perdieron en plena campaña, nuestros apocados representantes. Y mientras la vieja oligarquía, ama y señora de la oclocracia nos observe como siempre desde su balcón, volveremos a abrazar a la que jamás debimos perder: la democracia.</p>
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		<title>Numérisation et mise en ligne de la revue Labo Contestation</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Apr 2011 17:34:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Igor Babou</dc:creator>
				<category><![CDATA[Initiatives]]></category>
		<category><![CDATA[Lectures]]></category>
		<category><![CDATA[contestation]]></category>
		<category><![CDATA[recherche]]></category>
		<category><![CDATA[université]]></category>

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		<description><![CDATA[Translate original post with Google Translate Nous sommes heureux de vous annoncer la numérisation complète ainsi que la mise en ligne du corpus de la revue &#8220;Labo Contestation&#8221;, revue contestataire lyonnaise réalisée par des chercheurs entre 1970 et 1973, et dont l’objectif était de réaliser une critique des conditions de production de la science et [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Findiscipline.fr%2Fen%2Fnumerisation-et-mise-en-ligne-de-la-revue-labo-contestation%2F&#038;hl=en&#038;ie=UTF8&#038;sl=fr_FR&#038;tl=en_US">Translate original post with Google Translate</a></p>
<p style="text-align: justify;">Nous  sommes heureux de vous annoncer la numérisation complète ainsi que la  mise en ligne du corpus de la revue &#8220;Labo Contestation&#8221;, revue  contestataire lyonnaise réalisée par des chercheurs entre 1970 et 1973,  et dont l’objectif était de réaliser une critique des conditions de  production de la science et une analyse des rapports de domination au  sein de l’université.</p>
<p><a href="http://science-societe.fr/labo-contestation/">http://science-societe.fr/labo-contestation/</a></p>
<p style="text-align: justify;">Labo Contestation est à prendre comme un témoignage,  comme un document historique, mais aussi comme une raison de rester  vigilant avec lucidité dans nos analyses du champ STS, ainsi que dans  nos luttes pour une université et une recherche qui restent à libérer  des pouvoirs qui l’enserrent encore.</p>
<p style="text-align: justify;">C’est pourquoi, avec l’aval de Pierre Clément qui était  la cheville ouvrière  de Labo Contestation à Lyon, nous avons décidé de  numériser et de mettre en ligne la collection complète des six numéros  de cette revue, ainsi que deux hors-série.</p>
<p style="text-align: justify;">Cette numérisation de la revue Labo Contestation, ainsi  que sa mise en ligne, s’inscrivent dans l’une des opérations de  recherche du Cluster &#8220;Enjeux et représentations de la science, de la  technologie et de leurs usages&#8221; (opération 1 : &#8220;Pour une histoire des  recherches sur la vulgarisation et le champ Sciences, Technologies et  Société&#8221;).</p>
<ul class="lang_switch">
<li class="lang_switch"><a href="http://indiscipline.fr/fr/numerisation-et-mise-en-ligne-de-la-revue-labo-contestation/"><img src="http://indiscipline.fr/wp-content/plugins/zdmultilang/flags/fr_FR.png" alt="French" title="French" border="0">French</a></li>
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		<title>FAMILIA DESMEMORIADA</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Mar 2011 03:15:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joan Guimaray</dc:creator>
				<category><![CDATA[Critiques]]></category>
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		<category><![CDATA[Textos en español]]></category>
		<category><![CDATA[Joan Guimaray]]></category>

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		<description><![CDATA[Translate original post with Google Translate Cuento sobre el Perú   Escribe Joan Guimaray             Casi harapiento y con estómago vacío, llegó desde el otro lado del mundo a la casa de una numerosa familia. Dijo que tenía hambre y sed. Le dieron de comer y beber. Dijo que quería trabajar y estudiar. Le dieron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Findiscipline.fr%2Fen%2Ffamilia-desmemoriada%2F&#038;hl=en&#038;ie=UTF8&#038;sl=fr_FR&#038;tl=en_US">Translate original post with Google Translate</a></p>
<p style="text-align: center"><strong>Cuento sobre el Perú</strong></p>
<p style="text-align: center"><strong> </strong></p>
<p>Escribe Joan Guimaray</p>
<p>            Casi harapiento y con estómago vacío, llegó desde el otro lado del mundo a la casa de una numerosa familia. Dijo que tenía hambre y sed. Le dieron de comer y beber. Dijo que quería trabajar y estudiar. Le dieron trabajo y educación. Dijo que era honrado y trabajador. Entonces, le entregaron todas las llaves de la casa. Él les miró sólo de reojo. Y, mostrándoles su asimétrica y extraña sonrisa, se dispuso a recorrer por los patios, pasillos, escaleras, habitaciones, depósitos, sótanos, azoteas y jardines.</p>
<p>            Lo primero que hizo, fue pintar, decorar y amoblar el salón de fiestas. Casi toda la familia le aplaudió. En el momento en que lo estrenaban entre música y tragos, él incendió la pequeña biblioteca. Libros, revistas y valiosos archivos se redujeron a ceniza. La mayoría de la familia calló. Prefirió ignorar que ya no tenía biblioteca. Apenas se escuchó protestar algunas voces, pero nadie hizo caso.</p>
<p>            Más tarde, pintó los pasillos, enceró las escaleras, limpió los balcones. Y cuando la alborozada familia loaba, alababa y endiosaba, él abusó de la inocencia de las doncellas y envenenó el aire que respiraban los niños. Otra vez, alguien advirtió. Otro protestó. Pero los demás prefirieron callar. Decían que él estaba ordenando la casa.</p>
<p>            Luego, pintó la fachada, arregló los retretes y lustró los pisos. Los miembros de la familia, no sabían cómo agradecerle. Le crearon canciones, le escribieron loas de alabanza, le entonaron himnos de gratitud. Escuchó que coreaban su nombre por todas partes. Y él, inmensamente feliz: fornicaba con las casadas, mataba a los padres, perseguía los esposos, torturaba a los hijos y desaparecía a los nietos.</p>
<p>            Mientras una parte de la familia no cesaba de endiosarle, él vendía las joyas de la abuela, remataba los cuadros del abuelo, violentaba todas las purezas, deformaba todos los códigos, alteraba el aroma de la lógica, contaminaba la fragancia de la estética. Se apoderaba de todo cuanto había de valor en casa. La familia que lo había consentido, creía que él ya era parte de ella, aunque él, jamás había olvidado su procedencia y nunca se había desligado de sus raíces. Ni siquiera a la casa que la cobijaba, ni a la familia que le había dado todo, las sentía como suya.</p>
<p><span id="more-956"></span></p>
<p>            Todo le habían confiado a él, pero él había ocultado todo. Ni siquiera el nombre con el que se hacía llamar, había sido su nombre. Ni la sonrisa que mostraba, había sido original. Tampoco la mujer a la que decía amar, había sido verdad.</p>
<p>            Un día descubrieron en el jardín, fosas llenas de cadáveres. Madres, esposas e hijas reconocieron restos de sus seres queridos. Entonces, ante la presión de la parte decente de la familia, alegó su inocencia chillando como un mamífero euterio, pero al final, incluso confesó que su verdadero nombre había sido Kenya.</p>
<p>            A pesar de todo, algunos miembros de la numerosa familia seguían creyéndole. Vivaban su nombre, clamaban su inocencia, recordaban que él había puesto orden en la casa. Le agradecían por haber arreglado el retrete y pintado la fachada, pero no recordaban ninguna de sus fechorías. En sus mentes no estaban registradas las conmovedoras imágenes de las víctimas ni el doloroso llanto de los deudos. Había sido una familia desmemoriada, casi nesciente y sin amor propio. Había sido la familia establecida en la parte centro occidental del gran pueblo sudamericano. Había sido, la familia peruana, él los había llamado, simplemente, ‘perguanos’.</p>
<p>Autor: Joan Guimaray
<ul class="lang_switch">
<li class="lang_switch"><a href="http://indiscipline.fr/fr/familia-desmemoriada/"><img src="http://indiscipline.fr/wp-content/plugins/zdmultilang/flags/fr_FR.png" alt="French" title="French" border="0">French</a></li>
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		<title>John Dewey : La démocratie créative – la tâche qui nous attend</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Mar 2009 17:48:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Igor Babou</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectures]]></category>

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		<description><![CDATA[Translate original post with Google Translate Originellement publié dans John Dewey and the Promise of America, Progressive Education Booklet n°14, Colombus, American Education Press, 1939, ce texte a été présenté par le traducteur, Samuel Renier (samuel.renier@univ-lyon2.fr), lors d&#8217;un atelier organisé dans le cadre de la grève de l&#8217;ENS LSH, le mercredi 4 février 2009 Télécharger [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Findiscipline.fr%2Fen%2Fjohn-dewey-la-democratie-creative-%25e2%2580%2593-la-tache-qui-nous-attend%2F&#038;hl=en&#038;ie=UTF8&#038;sl=fr_FR&#038;tl=en_US">Translate original post with Google Translate</a></p>
<p style="text-align: justify;">Originellement publié dans <em class="moz-txt-slash">John Dewey and the Promise of America</em>,  Progressive Education Booklet n°14, Colombus, American Education Press,  1939, ce texte a été présenté par le traducteur, Samuel Renier (<a href="mailto:samuel.renier@univ-lyon2.fr">samuel.renier@univ-lyon2.fr</a>), lors  d&#8217;un atelier organisé dans le cadre de la grève de l&#8217;ENS LSH, le  mercredi 4 février 2009</p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://chipbruce.files.wordpress.com/2008/11/dewey_creative_dem.pdf">Télécharger le texte anglais (pdf)</a><img class="alignright" style="margin: 0px 5px;" title="John Dewey" src="http://www.ait.net/technos/images/94Dewey.jpg" alt="" width="203" height="203" /></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Dans les circonstances présentes, je ne peux espérer me réconcilier avec le fait que j’ai réussi à vivre quatre-vingt ans. Je mentionne ce fait pour vous en suggérer un plus important – à savoir que des événements de la plus haute importance se sont produits pendant les quatre cinquièmes de siècle écoulés, période qui couvre plus de la moitié de l’histoire nationale [américaine] actuelle. Pour d’évidentes raisons, je ne m’essayerai pas à résumer ne serait-ce que les plus importants de ces événements. Je me réfère ici à ceux-ci en vertu de leur influence sur la question à laquelle ce pays s’est attelé lorsque fut formée la nation – la création de la démocratie, question qui se révèle aujourd’hui aussi urgente qu’elle le fut il y a cent cinquante ans quand les plus expérimentés et sages de nos hommes se sont réunis afin de faire l’état des lieux et de créer le cadre politique d’une société qui se gouverne elle-même.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>Parmi les changements qui se sont produits ces derniers temps, le plus net réside en ce que les modes de vie ainsi que les institutions qui à l’origine étaient naturelles, presque inévitables et résultant d’heureuses conditions, ont désormais à être atteintes par de conscients et résolus efforts. Bien que l’ensemble du pays ne se trouvait pas concerné par la démarche pionnière il y a quatre-vingt ans, il restait néanmoins toujours si proche, à l’exception de quelques grandes villes, de l’époque des pionniers que la légende du pionnier, et par suite de la grande frontière, jouaient un rôle actif dans la formation des esprits et des croyances de ceux qui y étaient nés. Dans les esprits tout du moins le pays conservait une frontière ouverte, faite de ressources encore inexploitées. C’était alors un pays d’opportunités matérielles et d’invitation. Même ainsi, la naissance de cette nation impliquait plus qu’une merveilleuse conjonction de circonstances matérielles. Il existait effectivement un groupe de personnes qui étaient capables de réadapter les vieilles idées et institutions afin de faire face aux situations que fournissaient ces nouvelles conditions matérielles – un groupe d’hommes dotés d’une extraordinaire inventivité politique.</p>
<p><span id="more-627"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span><span> </span>De nos jours, la frontière n’est plus physique mais morale. La période où les terres gratuites semblaient infinies a disparu. Les ressources inexploitées sont désormais plus humaines que matérielles. Elles sont à chercher dans le gâchis que représentent ces hommes et ces femmes arrivés à l’âge adulte sans avoir la chance de travailler, et dans ces jeunes hommes et femmes qui trouvent des portes fermées là où il y avait originellement des opportunités. La crise qui il y a cent cinquante ans en appela à l’inventivité sociale et politique se présente aujourd’hui sous une forme qui exige plus de créativité humaine.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>En tout cas, c’est ce que je souhaite exprimer quand je dis que nous devons maintenant recréer par un effort délibéré et déterminé le type de démocratie qui à l’origine, il y a cent cinquante ans, fut en grande partie le produit d’une heureuse combinaison de personnes et de circonstances. Nous avons par le passé longtemps vécu sur l’héritage qui nous a été transmis par cette heureuse conjonction d’hommes et d’événements. L’état actuel du monde fait plus que nous rappeler que nous devons désormais mettre en avant toutes les énergies dont nous disposons afin de nous montrer digne de notre héritage. C’est véritablement un défi que de faire avec les conditions complexes et critiques qui sont les nôtres ce que d’autres firent dans un état de choses plus simple.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>Si je m’étend sur le fait que cette tâche ne peut être menée à bien que grâce à un effort d’inventivité et une activité créatrice, c’est en partie du fait que la profondeur de la crise actuelle est dans une large mesure due au fait que nous avons longtemps agi comme si notre démocratie était une chose qui de manière automatique se perpétuait d’elle-même ; comme si nos ancêtres avaient réussi à concevoir une machine qui résolvait le problème du mouvement perpétuel en politique. Nous avons agi comme si la démocratie était une chose résidant uniquement à Washington<span> </span>et Albany – ou quelque autre capitale fédérale – grâce à l’impulsion donnée par le vote d’hommes et de femmes une fois par an environ – ce qui en quelque sort revient à dire de manière extrême que nous avons été habitué à considérer la démocratie comme une sorte de mécanisme politique, fonctionnant aussi longtemps que les citoyens seraient confiant dans l’accomplissement de leur devoir.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>Ces derniers temps, on a entendu de plus en plus fréquemment que cela ne suffisait pas ; que la démocratie est un mode de vie. Cet adage nous fait retourner à la dure réalité. Toutefois je ne suis pas certain que cette affirmation se débarrasse complètement de la forme que revêtait l’ancienne conception. Dans tous les cas, il nous est possible de s’échapper de cette manière superficielle de penser à condition que nous intégrions dans notre pensée et<span> </span>notre action que la démocratie est une manière personnelle de conduire sa vie individuelle ; qu’elle signifie la possession et l’usage continu de certaines attitudes, formant le caractère personnel et déterminant le désir et le but présents dans toutes nos relations. Plutôt que de penser à nos dispositions et nos habitudes propres comme accommodées à certaines institutions, nous devons apprendre à penser ces dernières comme des expressions, des projections et des extensions des attitudes personnelles généralement répandues.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>La démocratie entendue comme mode de vie personnel et individuel n’implique rien de fondamentalement nouveau. Mais quand elle rentre en application, elle apporte un nouveau sens pratique aux vieilles idées. La mettre en application souligne le fait que les puissants ennemis de la démocratie à l’heure actuelle ne peuvent être matés que par le biais de la création d’attitudes personnelles chez les êtres humains ; que nous devons surmonter notre tendance à penser que la défense de la démocratie passe nécessairement et quelles que soient les circonstances par des moyens qui lui sont extérieurs, soit militaires soit civils, tant que ceux-ci restent séparés de nos attitudes personnelles si enracinées qu’elle constituent notre caractère personnel.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>La démocratie est un mode de vie contrôlé par une foi militante dans les possibilités de la nature humaine. La croyance en l’Homme Commun est un lieu commun de tout credo démocratique. Cette croyance est sans fondement ni signification à moins qu’elle ne renvoie à la foi dans les potentialités de la nature humaine en tant que cette nature se donne à voir dans chaque être humain sans considération de race, de couleur, de sexe, de naissance et de famille, ou même de richesse matérielle ou culturelle. Cette foi peut être mise en acte à travers des statuts légaux, mais cela ne reste que des paroles tant qu’elle ne se concrétise pas dans des attitudes que les êtres humains manifestent les uns envers les autres dans tous les événements et les relations de la vie quotidienne. Dénoncer le nazisme pour son intolérance, sa cruauté et son incitation à la haine revient à promouvoir l’hypocrisie si, dans nos relations interpersonnelles, si, dans nos conversations et nos démarches quotidiennes, nous entretenons certaines discriminations basées sur la race, la couleur ou tout autre genre ; de fait, basées sur tout sauf une croyance généreuse dans leur capacités en tant qu’êtres humains, croyance qui s’accompagne du besoin de conditions appropriées à la réalisation de ces capacités. La foi démocratique en l’égalité des hommes signifie que chaque être humain, indépendamment de la quantité ou de la diversité des dons dont il fut doté à sa naissance, reçoit en partage le droit de jouir d’une égalité d’opportunité destinée au développement de ses capacités. Cette croyance démocratique dans la capacité de chacun à diriger sa propre vie est une idée généreuse. Elle est universelle. C’est une croyance dans la possibilité pour chaque personne de mener sa vie comme elle l’entend, libre de toute contrainte et de toute coercition exercée par autrui, pourvu que les conditions adéquates soient réunies.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>La démocratie est un mode de vie personnel contrôlé non par une vague foi dans la nature humaine mais par une foi dans les capacités des êtres humains à juger et agir intelligemment lorsque la situation le permet. J’ai été accusé plus d’une fois par des groupes d’opposants d’entretenir une foi imméritée et utopique dans les possibilités offertes par l’intelligence et son corrélat qu’est l’éducation. Quoi qu’il en soit, je ne l’ai pas inventée. Je l’ai acquise grâce à mon entourage et l’esprit démocratique dont il était animé. Quelle place trouve la foi au sein d’une démocratie jouant un rôle de consultation, de réunion, de persuasion, de discussion, d’information de l’opinion publique qui à long-terme se corrige d’elle-même, si ce n’est celle d’une foi en la capacité de l’intelligence que possède l’homme du commun à répondre avec bon sens au libre jeu des faits et des idées, en tant que s’applique la garantie d’avoir un processus d’enquête, une assemblée et une communication libres ? Je laisse de bon gré aux défenseurs des états totalitaires de droite comme de gauche le soin d’exprimer leurs vues concernant le fait que cette foi dans les capacités de l’intelligence soit une utopie. Comme cette foi est si profondément enracinée dans les méthodes intrinsèques de la démocratie, lorsqu’un démocrate qui se définit comme tel renie cette foi, il se convainc lui-même de trahison envers les idées qu’il professe.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>Quand je pense aux conditions dans lesquelles vivent actuellement les hommes et les femmes de nombreux pays étrangers, à l’image de la peur de l’espionnage et du danger planant sur les rencontres privées ayant pour objet des conversations amicales, je suis tenté de croire que le cœur de la démocratie et sa garantie absolue<span> </span>résident dans la liberté de réunion entre voisins, au coin d’une rue, pour discuter de long en large des nouvelles non censurées du jour, ainsi que dans les réunions entre amis organisées dans le salon de leurs foyers afin de converser librement ensemble. L’intolérance, les abus en tous genres, la dénonciation liée aux différences d’opinion concernant la religion, la politique ou les affaires, ainsi que les différences de race, de couleur, de richesse ou de degré culturel, représentent des trahisons envers le mode de vie démocratique. Car tout ce qui entrave la liberté et la communication dans son ensemble revient à établir des barrières qui divisent les êtres humains en groupes et en bandes, en factions ou en communautés diamétralement opposées, et de la sorte contribue à affaiblir le mode de vie démocratique. De vagues garanties légales envers les libertés individuelles que sont la liberté d’opinion, la liberté d’expression, la liberté de réunion, sont de peu d’effet si dans la vie quotidienne la liberté de communication, l’échange d’idées, de nouvelles, d’expériences, est rendue muette par des suspicions mutuelles, par des abus, par la peur et la haine. Ces choses détruisent la condition essentielle à un mode de vie démocratique de manière d’autant plus efficace que la coercition au grand jour – comme le montre l’exemple des états totalitaires – n’est effective que lorsqu’elle réussit à entretenir la haine, la suspicion, l’intolérance dans les esprits humains pris individuellement.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>Finalement, étant donné les deux conditions mentionnées précédemment, la démocratie en tant que mode de vie s’avère contrôlée par la foi personnelle qui s’inscrit dans un travail à la fois individuel et collectif quotidien. La démocratie se définit comme la croyance selon laquelle, même quand les besoins et les buts ou les conséquences sont différents pour chaque individu, la coopération dans un cadre amical ou simplement amiable – qui peut inclure, comme dans le cas du sport, de la rivalité ou de la compétition – est un supplément inestimable à notre vie. Pour peu que l’on considère tout conflit venant à émerger – et cela risque d’arriver – en dehors d’un rapport de force et par un autre moyen que celui-ci, en dehors d’une violence qui viendrait supplanter l’intelligence et la discussion, il convient de traiter ceux avec qui nous sommes en désaccord – même profond – comme des personnes qui ont quelque chose à nous apprendre, et ainsi comme des amis. Une authentique foi démocratique dans la paix est une foi en la possibilité que disputes, controverses et conflits se transforment en une entreprise de coopération grâce à laquelle les deux parties en question s’enrichiraient en donnant à l’autre la possibilité de s’exprimer, plutôt que d’aboutir au triomphe de l’un par la suppression de l’autre – suppression qui n’en est pas moins violente lorsqu’elle devient psychologique au moyen du ridicule, de l’abus, de l’intimidation, comparée aux prisons et camps de concentration. Il est de l’essence même du mode de vie démocratique que d’être coopératif et de donner aux différences une chance de s’exprimer, en ce qu’il croit que l’expression de la différence n’est pas seulement le droit d’autrui mais un moyen d’enrichir son expérience de vie personnelle.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>Dans le cas où ce qui vient d’être dit serait accusé de n’être qu’une série de lieux communs moralisants, je répondrais simplement que c’est bien là tout leur intérêt. Afin de se débarrasser de notre habitude à penser la démocratie comme quelque chose d’institutionnel et d’externe, et de la remplacer par une conception de la démocratie comme mode de vie personnel, il nous faut réaliser que la démocratie est un idéal moral et, pour autant qu’elle devienne un fait, un fait moral. Cela revient à réaliser que la démocratie ne se concrétise effectivement que lorsque devient elle-même un lieu de vie en commun.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span><span> </span>Du fait que mes recherches aient orienté ma vie d’adulte vers le chemin de la philosophie, je vous demande de bien vouloir être indulgent si en concluant je définis rapidement ma position philosophique sur la foi démocratique en termes formels. Ainsi définie, la démocratie est la croyance dans la capacité de l’expérience humaine à générer les moyens et les fins par lesquels l’expérience future pourra évoluer et s’enrichir dans le bon sens. Toute autre forme de foi sociale ou morale repose sur l’idée que l’expérience doit, à un moment ou à un autre, être soumise à quelque forme de contrôle externe ; à quelque autorité prétendant exister en dehors des processus de l’expérience. La démocratie est la foi selon laquelle les processus de l’expérience sont plus importants que n’importe quel résultat spécifique obtenu, de sorte que ces résultats n’acquièrent leur valeur qu’en tant qu’ils sont utilisés à enrichir et ordonner le processus en cours. Comme le processus de l’expérience est susceptible d’être éducatif, la foi dans la démocratie ne fait qu’un avec la foi dans l’expérience et l’éducation. Toute fin et toute valeur qui s’isolent de ce processus actif contribuent à se figer. Elles s’efforcent alors de fixer l’acquis de l’expérience plutôt que de lui indiquer et lui tracer la route menant vers de meilleures et nouvelles expériences.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>Si quelqu’un demande ce que l’on veut dire ici par expérience, je répondrais que c’est la libre interaction des êtres humains avec les conditions qui forment leur environnement, en particulier les gens qui le composent, développant et satisfaisant les besoins et les désirs par l’accroissement de la connaissance des choses telles qu’elles existent. La connaissance des conditions telles qu’elles existent représente la seule fondation stable sur laquelle établir la communication et le partage ; toute autre forme de communication renvoie à la soumission de certains envers les opinions personnelles émises par d’autres. Le besoin et le désir – à partir duquel naissent la signification et la direction à donner à l’énergie – s’étendent au-delà de ce qui existe, et par là débordent la connaissance et la science. Ils ouvrent sans cesse la voie à un futur encore inexploré et hors de portée.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span> </span>Lorsque l’on compare la démocratie avec d’autres modes de vie, elle se révèle être la seule manière de vivre qui croît sincèrement dans le processus de l’expérience comme fin et comme moyen ; au sens où il est capable de générer la science, qui est la seule autorité sur laquelle faire reposer la direction à donner aux expériences futures et qui libère les émotions, les besoins et les désirs de manière à susciter en nous la naissance de ce qui n’existe pas encore. Car tout mode de vie qui échoue d’un point de vue démocratique opère une limitation des contacts, des échanges, des communications, des interactions par lesquels l’expérience se stabilise en même temps qu’elle s’élargit et s’enrichit. La tâche dévolue à cette libération et cet enrichissement est de celles qui doivent être menées au jour le jour. En tant qu’elle ne peut s’achever avant que l’expérience elle-même ne se termine, la tâche de la démocratie sera toujours de participer à la création d’une expérience plus libre et plus humaine dans laquelle le partage et la participation de chacun soit la règle.</p>
</blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;">Originellement publié dans <em>John Dewey and the Promise of America</em>, Progressive Education Booklet n°14, Colombus, American Education Press, 1939, à partir d’une allocution lue par Horace M. Kallen lors d’un dîner en l’honneur de John Dewey le 20 octobre 1939 à New York. <span lang="EN-GB">Republié dans <em>The Later Works</em>, volume 14.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;"><span lang="EN-GB"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 150%;">Traduction française par Samuel Renier, 2008.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center; line-height: 150%;" align="center">
<ul class="lang_switch">
<li class="lang_switch"><a href="http://indiscipline.fr/fr/john-dewey-la-democratie-creative-%e2%80%93-la-tache-qui-nous-attend/"><img src="http://indiscipline.fr/wp-content/plugins/zdmultilang/flags/fr_FR.png" alt="French" title="French" border="0">French</a></li>
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		<title>Umberto Eco est-il un fainéant ?</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Mar 2009 15:49:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joëlle Le Marec</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectures]]></category>

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		<description><![CDATA[Translate original post with Google Translate Dans la traduction de 1998, Umberto Eco dans &#8220;Comment voyager avec un saumon &#8211; nouveaux pastiches et postiches&#8221;, exprimait le décalage entre la perception du caractère naturel des limites de disponibilité de n&#8217;importe quel professionnel considéré comme sérieux, et l&#8217;idée que l&#8217;agenda de l&#8217;universitaire peut accueillir sans cesse de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Findiscipline.fr%2Fen%2Fumberto-eco-est-il-un-faineant%2F&#038;hl=en&#038;ie=UTF8&#038;sl=fr_FR&#038;tl=en_US">Translate original post with Google Translate</a></p>
<p>Dans la traduction de 1998,  Umberto Eco dans &#8220;Comment voyager avec un saumon &#8211; nouveaux pastiches et postiches&#8221;, exprimait le décalage entre la perception du caractère naturel des limites de disponibilité de n&#8217;importe quel professionnel considéré comme sérieux, et l&#8217;idée que l&#8217;agenda de l&#8217;universitaire peut accueillir sans cesse de nouvelles tâches, puisqu&#8217;il est fainéant par nature.</p>
<p>Depuis que notre président a officialisé le constat de cette fainéantise du chercheur ou de l&#8217;enseignant-chercheur, nous sommes amenés à devoir faire avec cette vérité officielle, qui ouvre les vannes d&#8217;un sens commun désormais largement repris et assumé dans nombre de médias, blogs, forums, y compris par les enseignants-chercheurs eux-mêmes lorsqu&#8217;ils parlent de l&#8217;éternel collègue qui ne fait rien, ou, dans le cas des chercheurs retraités,  lorsqu&#8217;ils adoptent la position du repenti fier d&#8217;apporter sa contribution au débat  (&#8220;je l&#8217;affirme :  on ne faisait rien dans notre labo &#8220;).</p>
<p>Il nous faut donc remonter le rocher, patiemment, et apporter des éléments qui puissent permettre d&#8217;ébranler la vérité officielle et le sens commun déshinibé par l&#8217;expression de cette vérité officielle. Umberto Eco, justement, frère d&#8217;infortune, fainéant d&#8217;universitaire obligé lui aussi, déjà de rendre compte du détail de son agenda nous apporte sa précieuse contribution, il y a plus de dix ans déjà.</p>
<p>Reste à actualiser ce travail. En dix ans, tout semble avoir été fait pour amener l&#8217;universitaire à rajouter à la liste des tâches énumérées par Umberto Eco, toutes celles, fort nombreuses, qui consistent à devoir faire la preuve que son temps est effectivement employé en totalité.</p>
<p>Le programme d&#8217;Umberto Eco évoque presque un monde perdu, magique : le récit évoque le temps où l&#8217;humaniste (fainéant donc) est tout entier à son travail intellectuel et pédagogique.</p>
<p><span id="more-596"></span></p>
<p>Aujourd&#8217;hui, pour bon nombre d&#8217;enseignants-chercheurs en sciences humaines et sociales (toujours fainéants, c&#8217;est une constante) les journées sont envahies par le mitage proliférant d&#8217;une bureaucratie supposée nous faire &#8220;bouger&#8221; sans cesse. Elle nous fixe au contraire  dans l&#8217;affreuse et stérile sur-excitation du dynamisme gestionnaire :  contraintes permanentes, courses aux urgences urgences et échéances administratives,  mise en applications des nouveaux dispositifs de toutes sortes, tâches imbéciles dont nous émergeons épuisés, quelques heures de temps en temps,  respirer un grand coup dans le temps rétréci des plages réservées à la réflexion, aux enquêtes, à la lecture, à l&#8217;écriture, à l&#8217;enseignement : temps traqué, car c&#8217;est celui dont on soupçonne sans cesse qu&#8217;il puisse être occupé égoïstement à faire ce que nous aimons.</p>
<p>Sans plus attendre, ouvrons son agenda :</p>
<blockquote><p>Si j&#8217;appelle mon dentiste pour prendre rendez-vous et qu&#8217;il affirme n&#8217;avoir plus une seule heure de libre dans la semaine à venir, je le crois. C&#8217;est un professionnel sérieux. Quand on m&#8217;invite à un congrès, à une table ronde, à diriger un ouvrage collectif, à écrire un essai; à participer à un jury et que je réponds n&#8217;avoir pas le temps, personne ne me croit. « Allons, cher ami &#8211; me dit-on &#8211; quelqu&#8217;un comme vous trouve toujours le temps. » Évidemment, nous les humanistes ne sommes pas tenus pour des professionnels sérieux, mais pour des fainéants.</p>
<p>Aussi ai-je fait le calcul. J&#8217;invite mes confrères à s&#8217;y essayer eux aussi et à me dire s&#8217;il est juste ou non. Une année non bissextile compte 8 760 heures. Huit heures de sommeil, une heure pour le réveil et la toilette, une demi-heure pour se mettre en pyjama et poser un verre d&#8217;eau minérale sur la table de chevet, enfin pas plus de deux heures par repas, total : 4 170 heures. Deux heures pour les déplacements en ville, égale 730 heures.</p>
<p>Avec trois leçons hebdomadaires de deux heures chacune et un après-midi consacré à recevoir les étudiants, l&#8217;université me. prend, pour la vingtaine de semaines que durent les cours, 220 heures d&#8217;enseignement, auxquelles s&#8217;ajoutent 24 heures d&#8217;examen, 12 de soutenance de thèse, 78 entre réunions et conseils divers. À raison d&#8217;environ cinq thèses annuelles de 350 pages l&#8217;une, chaque page étant lue au moins deux fois, avant et après révision, à la moyenne de trois minutes par page, j’en suis à 175 heures. Mes collaborateurs prenant en charge les exposés, je n’en compterai que quatre par session d&#8217;examen, trente pages chacun, cinq minutes par page entre lecture et discussion préliminaire, nous en sommes à 60 heures. Sans considérer mon travail de recherche, j&#8217;en arrive à 1 465 heures.</p>
<p>Je dirige la revue de sémiotique VS qui publie trois numéros avec un total de 300 pages par an. Sans compter les manuscrits lus et écartés, à raison de dix minutes par page (évaluation, révision, épreuves), j&#8217;en suis à 50 heures. Je m&#8217;occupe de deux collections afférentes à mes intérêts scientifiques, en calculant six livres par an pour environ 1 800 pages, à raison de dix minutes par page, cela fait 300 heures. Quant aux traductions de mes textes, essais, livres, articles, actes de congrès, en considérant uniquement les langues que je peux contrôler, je calcule une moyenne de 1 500 pages par an à raison de vingt minutes par page (lecture, vérification sur l&#8217;original, discussion avec le traducteur,· de vive voix, par téléphone ou par lettre), cela fait 500 heures. Ensuite, il y a les œuvres originales. En admettant que je ne sois pas en train d&#8217;écrire un livre, les essais, conférences, rapports, préparations des leçons, etc., me prennent facilement 300 heures. Pour la Bustina di Minerva, entre trouver le sujet, prendre des notes, consulter quelques ouvrages, l&#8217;écrire, la réduire au format imposé, l&#8217;expédier ou la dicter, en étant optimiste, je compte trois heures que je multiplie par 52 semaines, total : 156 heures (non compris les articles exceptionnels). Enfin, le courrier, auquel je consacre trois matinées par semaine de neuf à treize heures, sans réussir à l&#8217;écluser, me prend 624 heures.</p>
<p>J&#8217;ai calculé qu&#8217;en 1987, en acceptant dix pour cent des propositions, en me limitant à des congrès autour de ma discipline, à des présentations de travaux dirigés par mes collaborateurs ou moi-même, à des actes de présence incontournables (cérémonies universitaires, réunions convoquées par les ministères compétents), j&#8217;ai totalisé 372 heures de présence effective (je néglige les temps morts). La plupart de ces engagements étant à l&#8217;étranger, j&#8217;ai compté 323 heures de déplacements. Le calcul considère qu&#8217;un Milan-Rome prend quatre heures entre taxi jusqu&#8217;à l&#8217;aéroport, attente, voyage, taxi jusqu&#8217;à Rome, installation à l&#8217;hôtel et déplacement vers le lieu de réunion. Un voyage à New York vaut 12 heures.</p>
<p>Il en résulte un total de 8 094 heures. Défalquées des 8760 que compte une année, il reste 666 heures, à savoir une heure quarante neuf par jour, que j&#8217;ai utilisée comme suit : sexe, échange avec mes amis et ma famille, enterrements, cures médicales, shopping, sport et spectacle. On le voit, je n&#8217;ai pas calculé le temps de lecture des imprimés (livres, articles, BD). En admettant que j&#8217;aie lu durant mes déplacements, en 323 heures, à raison de cinq minutes par page (lecture pure et simple et annotations), j&#8217;ai eu la possibilité de lire 3 876 pages, lesquelles correspondent à seulement 12,92  livres de 300 pages chacun. Et le tabac ? À raison de soixante cigarettes par jour, une demi-minute pour chercher le paquet, allumer et éteindre, cela fait 182 heures. Je ne les ai pas. Je vais devoir arrêter de fumer.</p></blockquote>
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