FACUNDO CABRAL IN MEMORIAM
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¡¡Han asesinado a otro hermano!!
“Ha de elegir bien su melga quien se tenga por cantor
Porque sólo el impostor se acomoda en toda huella:
Que siga una sola estrella
Quien quiera ser sembrador”.
Facundo Cabral siguió la enseñanza de Atahualpa Yupanqui, y sembró mucho, de lo mejor, por cierto, y por muchas partes.
La barbarie ha interrumpido para siempre la siembra de humanidad que este tierno-viejo-fraterno-cantor llevara a cabo durante varias décadas
¿Qué decir, qué sentir, qué hacer, ante el horror y el daño irreparable.
Las palabras que convendría pronunciar, ya casi no circulan, o han perdido su sentido original, pues no pertenecen al vocabulario “nuestro de cada día”. Es que el lenguaje actual está aquejado de raquitismo terminal a causa del virus de la mercadofilia y de los miasmas televisivos, que reservan a la palabra la infeliz tarea de transmitir el miserable narcisismo de los caraduras de la política y los negocios y de los “rostros” de la televisión.
Decir cuánto pesar nos embarga, hablar de lo que perdemos cuando un artista es asesinado, clamar nuestra indignación, todo ello es necesario e insoslayable, pero nuestros dichos desaparecerán, inevitablemente en el océano de deshechos y pacotillas de esta Modernidad de mercachifles neoliberales.
Nos queda, sin embargo, por decir algo que puede ser decisivo, podemos, y debemos decir NO:
NO MÁS aceptación fatalista del horror como si se tratase de un ineludible tributo a pagar, en virtud de no sé qué destino.
NO MÁS complicidad de los gobiernos, de sus policías y sus magistrados con los criminales.

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